Las primas y la agonía del Valencia
Los éxitos deportivos del Valencia en la cancha y su meritoria campaña en la Liga española, contrastan con la dramática situación económica que vive el club del Turia desde hace un... [Leer más...]

En el soccer, al parecer, los números también juegan. A partir de implementaciones del futbol sudamericano, en el campo de 120 por 90 metros no juegan defensas, medios ni delanteros; juegan cuatros, nueves y medios, seis, y otras denominaciones similares que hacen del futbol algo complicado de entender. Sin tener en cuenta que son nomenclaturas definidas, la mayoría de las veces, por la disponibilidad de números en el club o según el gusto del jugador.
Citaba en alguna ocasión Alfredo Di Stéfano, uno de los grandes futbolistas de la historia, lo siguiente: “El futbol es el deporte más popular del mundo porque es fácil de jugar, pero para justificar sus grandes sueldos, han sido los entrenadores quienes se encargan de complicarlo a través de tableros y dibujitos con los que pretenden presumir que sólo ellos saben cómo se mueven las fichas”.
Lo anterior nos dice que son los directores técnicos los que manejan los números. A los jugadores les interesa sobre todo que cumplan funciones específicas en pro de su talento y desempeño dentro de la cancha. Sin embargo, el número asignado no corresponde realmente a la posición atribuida dentro del campo.

Vivir en una colonia popular, como Santa María la Ribera por tantos años, tiene sus recompensas. Al menos así lo ve Don Leonardo Zúñiga, quien a sus 91 años de edad puede presumir de haber conocido en la adolescencia a Horacio Casarín, el primer gran ídolo del futbol mexicano con el que incluso, jugó futbol en la calle.
Don Leo, a pesar de su edad, logra recordar con detalle cada momento de su existencia. De primera vista podía darme cuenta de su avanzada edad: lentes de armazón café, cuya graduación daba mayor volumen a sus cristalinos ojos negros. Cuerpo encorvado y lento caminar, estragos que el tiempo ha hecho en su físico que alguna vez albergó a un notable mediocampista de la selección de futbol soccer del Instituto Politécnico Nacional. Ahora, reposa la vida que ha llevado, sentado a los pies de la cama, frente al televisor que le entretiene en sus momentos de soledad.

En el futbol, una de las posiciones con mayor responsabilidad dentro del campo es la del portero. No obstante, tanto medios de comunicación como algunos sectores de la afición, limitan la función del titular en la meta a la de solo atajar balones para evitar la caída del marco, ensalzando su participación en momentos claves del partido siendo que, ésta no es su única función a lo largo de 90 minutos de juego.
Por ejemplo, una de las primeras funciones que desempeña es la elaborar códigos y tácticas de colaboración entre sus defensas. Como establece Luiggi Bonizzoni en la publicación El portero: preparación física, técnica y táctica, “es el portero el que debe aconsejar y dirigir a los propios compañeros de la defensa, empleando un lenguaje particular constituido por expresiones breves, simples e inequívocas.”